¡Branding para Emprendedores: Packaging y Stickers para Crecer!
La escalera de tu marca: Cómo dejar de parecer un emprendedor para empezar a ser una empresa
En los dos artículos anteriores hablamos sobre cómo la comunicación visual construye cultura en las empresas y cómo ayuda a vender en los comercios. Hoy quiero hablarle al origen de todo: EL EMPRENDEDOR
Hoy, la vidriera de la mayoría de los que empiezan es la pantalla de un celular. Las redes sociales son una herramienta fantástica, una vidriera al mundo que en mi época era impensable. Pero esconden una trampa en la que veo caer a muchos: creer que la comunicación y la venta terminan en el “like” o en el clic de “comprar”.
El verdadero momento de la verdad para un emprendedor, sobre todo para el que no tiene un local físico, llega con el repartidor. Es cuando el producto, ese en el que pusieron tanto esfuerzo, finalmente toca la puerta del cliente.
Pensemos en esa escena. El cliente no los vio a ustedes, no vio un local, no vio una estructura. Lo único que ve es un paquete. Si ese paquete es una caja genérica, anónima, la experiencia se termina ahí. Pero si esa caja lleva un buen sticker con el logo, si al abrirla hay una tarjeta de agradecimiento, si el producto viene envuelto en un papel con la marca… la historia cambia por completo.
Ese paquete, esa bolsa, ese sticker, es el único residuo físico y positivo de la marca. Es la prueba tangible de que detrás de la pantalla hay un proyecto serio, cuidadoso y profesional. No habla de envergadura, habla de seriedad. Y para un cliente, la seriedad lo es todo.
Yo veo la comunicación visual como una escalera. Es la que permite a un proyecto subir de nivel.
- Primer peldaño: El Emprendedor. Aquí se busca validar la idea y construir confianza. No hace falta invertir una fortuna. Una plancha de stickers bien diseñadas para cerrar las cajas, unas tarjetas personales que acompañen el envío o unas bolsas simples pero con un sello de la marca, son el primer paso para diferenciarse. Es decirle al cliente: “Soy profesional”.
- Segundo peldaño: El Comercio. Cuando el negocio crece, la comunicación visual también debe hacerlo. Ya no alcanza con un sticker. Es el momento de pensar en bolsas o cajas impresas con la marca, en una papelería más sólida. Es cuando el packaging empieza a tener una voz propia, tal como hablamos en el artículo para comercios.
- Tercer peldaño: La Empresa. En este nivel, la marca ya está consolidada y la comunicación visual es coherente en todos los frentes, desde el packaging hasta la oficina, como vimos en la primera nota de la serie.
Lo digo con el peso de la experiencia: he visto a muchos quedarse en el primer escalón. Las estadísticas no mienten: solo 3 de cada 10 emprendimientos logran subir esa escalera completa. Muchos mueren en el camino, y la diferencia, muchas veces, está en la capacidad de construir una marca más allá de la pantalla.
La comunicación visual tangible es la herramienta más poderosa que tiene un emprendedor para empezar a construir los cimientos de la empresa en la que sueña convertirse
Un saludo,
Adrián Fernández
