El uniforme de tu marca: Cómo crear un sistema de papelería profesional
Descubrí por qué un sistema de papelería coherente es clave. Adrián Fernández comparte una estrategia vital para que los clientes te recuerden, incluso a 1000 km de distancia.
En la nota anterior, hablamos de los errores que hay que evitar. Hoy quiero que demos un paso adelante y hablemos de cómo construir. Quiero hablar de la coherencia, de la imagen de solidez. Quiero hablar de lo que yo llamo el “uniforme de la marca”.
Así como un equipo de trabajo bien uniformado transmite orden y profesionalismo, un “sistema” de papelería donde cada pieza es consistente con la otra, hace exactamente lo mismo por tus documentos y tu comunicación. Una tarjeta personal, una hoja membretada, una carpeta y un sobre que comparten la misma identidad visual no son solo papeles; son embajadores que le dicen al mundo: “Somos un negocio serio, ordenado y que cuida los detalles”.
Pero este sistema tiene una pieza secreta, una que trabaja cuando ya no estamos presentes, a veces a cientos de kilómetros de distancia.
Uno de nuestros locales está en una zona comercial textil muy importante de Buenos Aires. Lo que veo todos los días es que nuestros clientes, los fabricantes de ropa, reciben compradores de todo el interior del país. Estas personas recorren decenas de locales en un solo día, comprando un poco acá y un poco allá. Meten todo en bolsas, viajan de vuelta a sus provincias y, al desempacar, empieza el problema: la amnesia comercial. El cliente pierde por completo la noción de qué prenda compró en qué lugar.
Por eso, siempre que diseñamos su papelería, les damos un consejo clave: cada venta debe llevar dentro del paquete una tarjeta. No la tarjeta personal del dueño, sino una tarjeta de recordación del producto.
Esta tarjeta debe tener, además del nombre de la marca, una pequeña descripción de su especialidad. A veces, esto es incluso más importante que el propio nombre. Por ejemplo: “Pérez & Hnos. – Especialistas en Jeans “. Cuando ese comprador, a 1000 km de distancia, saque ese jean de la bolsa, esa tarjeta le recordará exactamente quién se lo vendió y por qué es bueno en lo que hace.
Este problema no es solo del mundo textil. Pasa en los polos gastronómicos, en los circuitos cerveceros, en las ferias de diseño. Uno prueba y compra en varios lugares y, al final del día, los recuerdos se mezclan.
La solución es la misma: tenemos que constituir valores diferenciales que podamos dejar en el bolsillo de cada oportunidad que se nos presenta. La tarjeta que le diste en mano, la factura que recibió en un sobre membretado y la “tarjeta de recordación” que encontró dentro del paquete deben tener el mismo “uniforme”. Cuando las tres piezas son coherentes, la marca se vuelve inolvidable.
Esa coherencia, ese sistema, es lo que hace escalable una actividad. Porque no depende de la memoria del cliente, sino de la solidez de tu marca para hacerle el trabajo más fácil.
Un saludo,
Adrián Fernández
